El Universo de Lumyria

Antes de las guerras, el corazón de Lumyria latía al ritmo de una sola reliquia: el Fragmento. No era piedra ni metal, sino un núcleo vivo de energía pura: mitad luz, mitad oscuridad. Su pulso mantenía el equilibrio entre todas las fuerzas del continente: la vida y la muerte, el orden y el caos, el alma y la materia. Era el eje del mundo, el principio que sostenía la armonía natural de Lumyria.

Durante siglos, el Fragmento fue custodiado por los Arcanos, una orden de sabios que juró proteger su secreto. Pero el conocimiento se volvió deseo, y el deseo, ambición. Los Arcanos buscaron poseer lo que solo debían resguardar. Comenzaron a canalizar su energía para crear vida, doblegar la materia e incluso desafiar a la muerte misma.

Aquello que mantenía el balance fue forzado más allá de su límite. El Fragmento se quebró internamente. De su herida brotó la Corrupción, un torrente oscuro que se esparció como sangre derramada, abriendo una grieta colosal tras los muros de Ciudad Mitras.

Así nació el Abismo, y con él, los primeros Caídos, seres consumidos por el poder que los Arcanos intentaron dominar.

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